La mañana de ayer, la Secretaría de Salud federal actualizó a 114 el número de víctimas por la explosión del viernes 18 de enero en Tlahuelilpan; mientras que otras 33 personas continúan hospitalizadas en diferentes nosocomios de Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México y Galveston, Texas, Estados Unidos.
La noche de la tragedia, 68 personas murieron consecuencia del fuego surgido en la toma clandestina donde la gente se arremolinó por varias horas para sustraer el combustible que brotaba como chorro de un ducto de PEMEX.
De estas, únicamente 16 han sido identificadas, y en los próximos meses mediante comparativos genéticos entre familiares vivos con los restos calcinados, confirmarán parentescos.
De acuerdo al comunicado de la Secretaría de Salud federal, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, de los 33 que aún permanecen hospitalizados, 23 están en clínicas de la Ciudad de México, cuatro en el Estado de México, tres en Hidalgo y la misma cantidad en el de niños quemados Shriners de Texas.
El gobierno del estado informó respecto a los sobrevivientes internados en el Hospital General de Pachuca y Tula, son tres en total; ya son los únicos en la entidad, conforme al reporte de la instancia federal que actualizó ayer su saldo de la explosión en Tlahuelilpan.